sábado, 14 de enero de 2012

ABRIENDO EL CORAZON


El corazón es la puerta sin puerta a la realidad. Bajá de la cabeza al corazón.  Todos estamos ‘estancados’ en la cabeza…es es nuestro único problema, el único… Y hay una sola solución: bajá de la cabeza al corazón y van a desaparecer todos los problemas…porque los creaste con la cabeza; y de repente todo es muy claro y transparente…tanto que uno se sorprende de cómo uno anduvo continuamente inventándose problemas…


Los misterios permanecen, pero los problemas desaparecen…Los misterios abundan, pero los problemas se evaporan…Y los misterios son muy bellos; no son para resolver, son para vivirlos… 
Osho

martes, 1 de noviembre de 2011

EL PASTOR DISTRAÍDO


  
  Al atardecer, un pastor se disponía a conducir el rebaño al establo. Entonces contó sus ovejas y, muy alarmado, se dio cuenta de que faltaba una de ellas. Angustiado, comenzó a buscarla durante horas, hasta que se hizo muy avanzada la noche. No podía hallarla y empezó a llorar desesperado. Entonces, un hombre que salía de la taberna y que pasó junto a él, le miró y le dijo:
  --Oye, ¿por qué llevas una oveja sobre los hombros?

  *El Maestro dice: No seas como el pastor negligente, que por no haber aprendido a discernir, buscas donde no debes hacerlo y así todas tus tentativas son insatisfactorias.

jueves, 27 de octubre de 2011

UNA INSENSATA BÚSQUEDA

Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol.

 Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. 

No pudo por menos que preguntar:

  --Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?
  Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:
  --Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.


  *El Maestro dice: No quieras encontrar fuera de ti mismo lo que sólo dentro de ti puede ser hallado.

martes, 25 de octubre de 2011

NO ME...


Amigo, trátame con pureza:
No me catalogues, no soy un objeto.
No me etiquetes, no soy mercadería.
No me juzgues, no soy tu reo.
No me acuses, no eres mi fiscal.
No me condenes, no eres mi juez.
No me enmarques, no soy espejo ni cuadro.
No me definas, soy un misterio.
No me minimices, soy más complejo de lo que crees.

No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
No me vulgarices, soy alguien muy especial.
No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
No me idolatres, no soy un ídolo.
No me calumnies, tengo el derecho a la verdad de los hechos.
No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
No me esquematices, soy más libre de lo que te imaginas.
No creas demasiado en mí, soy falible.
No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.

Recuerda siempre que:
Soy gente como tú.
Soy humano como tú.
Soy limitado como tú.

Autor anónimo

sábado, 10 de septiembre de 2011

Donde estoy yo???


Érase una vez un hombre sumamente estúpido, un loco, o quizás un sabio, que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que, por las noches, casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.

A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: "Calzoncillos..." y allí estaban. Se los puso. "Camisa..." allí estaba. Se la puso también. "Sombrero..." allí estaba. Y se lo encasquetó en la cabeza.

Estaba verdaderamente encantado, hasta que le asaltó un horrible pensamiento:

- "¿Y yo?¿Dónde estoy yo?"

Había olvidado anotarlo. De modo que se puso a buscar y a buscar, pero en vano. No pudo encontrarse a sí mismo.

Martin Buber