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martes, 25 de octubre de 2011

NO ME...


Amigo, trátame con pureza:
No me catalogues, no soy un objeto.
No me etiquetes, no soy mercadería.
No me juzgues, no soy tu reo.
No me acuses, no eres mi fiscal.
No me condenes, no eres mi juez.
No me enmarques, no soy espejo ni cuadro.
No me definas, soy un misterio.
No me minimices, soy más complejo de lo que crees.

No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
No me vulgarices, soy alguien muy especial.
No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
No me idolatres, no soy un ídolo.
No me calumnies, tengo el derecho a la verdad de los hechos.
No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
No me esquematices, soy más libre de lo que te imaginas.
No creas demasiado en mí, soy falible.
No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.

Recuerda siempre que:
Soy gente como tú.
Soy humano como tú.
Soy limitado como tú.

Autor anónimo

sábado, 10 de septiembre de 2011

Donde estoy yo???


Érase una vez un hombre sumamente estúpido, un loco, o quizás un sabio, que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que, por las noches, casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.

A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: "Calzoncillos..." y allí estaban. Se los puso. "Camisa..." allí estaba. Se la puso también. "Sombrero..." allí estaba. Y se lo encasquetó en la cabeza.

Estaba verdaderamente encantado, hasta que le asaltó un horrible pensamiento:

- "¿Y yo?¿Dónde estoy yo?"

Había olvidado anotarlo. De modo que se puso a buscar y a buscar, pero en vano. No pudo encontrarse a sí mismo.

Martin Buber

Corazón Partido

"Nadie está tan completo como quien tiene el corazón partido", dijo el rabino Moshe  Leib Sasov.
Solo podemos estar completos cuando aceptamos el hecho de que estamos rotos. Cada ser humano sobre esta tierra tiene partes rotas: heridas, dolores, penas, sufrimientos, necesidades insatisfechas, decepciones dolorosas. No son faltas a las que deberíamos temer o manchas que deberíamos tratar de ocultar: son simplemente cicatrices que provienen de vivir plena, activa y abiertamente. 
Arthur Ciaramicoli "El Poder de la Empatía"

viernes, 22 de abril de 2011

Cuento de las ranitas

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
 Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
 Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. 
Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. 
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. 
Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. 
Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo. 


Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: "¿No escuchaste lo que te decíamos?"


La rana les explicó que era sorda. 


Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo

viernes, 17 de diciembre de 2010

LA CUERDA DE LA VIDA

Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía después de años de preparación.
Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde. No se preparó para acampar, sino que siguió subiendo decidido a llegar a la cima, hasta que se hizo la oscuridad. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña; ya no podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.


Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, resbaló y se desplomó por los aires... Caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que iba a morir; sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos...Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. Después de un momento de quietud, suspendido por los aires, gritó con todas sus fuerzas:






-"¡¡¡Ayúdame Dios mío!!!..."
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-"¿ QUÉ QUIERES QUE HAGA, HIJO MIO ?"
-"Sálvame, Dios mío "
-"¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?"
-"Por supuesto, Señor "





-"ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE..."








Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó...


Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto, congelado, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda...A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO...


¿Y tú ? ¿Qué tan confiado estás de tu cuerda?





¿Por qué no la sueltas?

sábado, 30 de octubre de 2010

SABURO el tonto

Había una vez, en Japón, un chico que vivía en una granja. Se Llamaba Saburo, pero, como siempre estaba haciendo tonterías, la gente le decía «Saburo, el tonto«. Nunca podía recordar más de una cosa a !a vez y sus padres estaban muy preocupados, pero le tenían mucha paciencia porque confiaban en que cuando creciera se convertiría en un muchacho más inteligente.

Un día, su padre le dijo:
-Saburo, por favor-, ve hasta el terreno de las papas y desentiérralas. Después, de que las hayas desenterrado, desparrámalas cuidadosamente para que se sequen al sol.
-Entiendo -dijo Saburo, y cargando la azada al hombro se encamino hacía el terreno donde estaban plantadas las papas.
Al rato, estaba ocupado desenterrando las papas cuando -de repente- su azada golpeó algo dentro de la tierra. Cavó más hondo y encontró una gran olla vieja llena de monedas de oro. Era un tesoro que alguien había enterrado allí hacía mucho tiempo.
-Papá me dijo que primero debo desenterrar las cosas y luego desparramarlas para que se sequen al sol... -murmuró Saburo-
Entonces, desparramó cuidadosamente las monedas sobre el terreno y se fue hacia su casa. Cuando llegó, dijo:
-Encontré una olla llena de monedas de oro y las desparrame al sol para que se secaran.
Sus padres se sorprendieron mucho al oírlo y corrieron hacia el terreno de las papas, pero ya alguien se había llevado lodo el oro. No quedaba siquiera vina moneda.
--La próxima vez que encuentres algo --le dijo más tarde el papá- lo debes envolver con mucho cuidado y traerlo a la casa. No lo olvides, hijo.
-Entiendo, aseguró Saburo-.

Al día siguiente, cuando encontró un gato muerto en el campo, lo envolvió muy cuidadosamente y lo llevó a su casa. Estaba muy orgulloso de haber recordado lo que tenía que hacer, por eso se puso triste cuando su padre le dijo:
-No seas tan tonto, Saburo. Cuando encuentres algo como esto, debes arrojarlo al río.

Al día siguiente, Saburo encontró una enorme raíz de árbol. Pensó durante un rato y recordó lo que su papá le había dicho acerca del gato muerto. Entonces, tomó la raíz y la arrojó al río.
En ese momento pasaba un vecino, que, al ver lo que estaba haciendo Saburo, le dijo;
-No debes tirar una cosa de tanto valor. Esta raíz hubiera servido para prender un buen fuego. Deberías haberla partido en pedazos y llevado para tu casa.
-Entiendo -dijo Saburo, e inició el regreso a su casa.
En el camino vio una tetera y una taza de porcelana que alguien había dejado junto al camino.
-j0h!, aquí hay una cosa de mucho valor -exclamó.
Y, tomando su azada, rompió la tetera y la taza en mil pedazos.
Después, se las llevó a. la casa.
-Hola, mamá -dijo cuando llegó-. Mira lo que encontré en el camino.
Y le mostró a la madre los pedazos de la porcelana.
- ¡Oh, por favor¡ ¿Qué has hecho?-gritó la mamá-, ¡Son la tetera y la taza que le lleve a tu padre con el almuerzo, este mediodía! ¡Las arruinaste por completo¡

Al día siguiente, sus padres le dijeron:
-Todo lo que haces lo haces mal. A partir de hoy iremos nosotros solos a trabajar nuestro campito y tú te quedarás en casa. Estamos cansados de tonterías, Saburo.
Y lo dejaron solo.

- Realmente, no entiendo por qué la gente 


me llama “Saburo, el tonto" -murmuró 


enojado- si siempre estoy haciendo 


exactamente lo que los demás me ordenan 


que haga.

En el campo de las psicoterapias, nos encontramos a menudo con “Saburos” que intentan aplicar el esquema terapéutico aprendido a la diversidad de situaciones clínicas que se les presentan.

Obtenido de:

CORSI, Jorge (2005) Psicoterapia Integrativa Multidimensional, Buenos Aires, Argentina, Paidós. Pp. 61-62.

sábado, 16 de octubre de 2010

El lobo que alimentes

Un viejo cacique de una tribu charlaba con sus nietos, sobre la vida.y les dijo: 
-Una gran pelea ocurre dentro de mi entre dos lobos. 
UNO de los lobos es: el resentimiento, la inferioridad, el miedo,la maldad, la avaricia,la mentira, el egoísmo, la envidia, el rencor, la culpa, el dolor, la ira. 


El otro lobo, es: la paz, el amor, la bondad, la alegría, la gratitud, la sencillez, la esperanza, la serenidad, la humildad, la compasión, la sinceridad, la misericordia, la generosidad. 


Y agregó: -Esta misma pelea ocurre en ustedes y en todos los seres de la Tierra. 


Los niños pensaron un instante y uno de ellos le preguntó: 
- ¿Cuál de los lobos será el ganador?” 
El viejo cacique respondió simplemente… 


- Aquél a quien alimentes.




viernes, 15 de octubre de 2010

Los tres filtros de Sócrates


En la antigua Grecia (469 - 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:
- "Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?"
- "Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".?
- "¿Triple filtro?"?
- "Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea sobre mí alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?"
- "No, me acabo de enterar y..."?
- "Bien", dijo Sócrates. "Así que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.
¿ Quieres contarme algo bueno de mi alumno?"
- "No. Todo lo contrario..."?
- "Con que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?"
- "No. No mucho."?
- "Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?".

lunes, 11 de octubre de 2010

Cómo hacerte saber....

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?


Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar. Que también se puede odiar.


Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida!


Que el odio y el amor son afectos. Que la agresión porque sí, hiere mucho.Que las heridas se cierran. Que las puertas no deben cerrarse. Que la mayor puerta es el afecto. Que los afectos nos definen. Que definirse no es remar contra la corriente.


Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.


Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida. Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un por qué. Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad. Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.


Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo. Que nadie quiere estar solo. Que para no estar solo hay que dar. Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den, también hay que saber cómo pedir. Que saber pedir no es regalarse. Que regalarse es, en definitiva, no quererse. Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos.


Que para que alguien sea, hay que ayudarlo. Que ayudar es poder alentar y apoyar. Que adular no es ayudar. Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.


Que las cosas cara a cara son honestas. Que nadie es honesto porque no roba. Que el que roba no es ladrón por placer. Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo. Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte. Que se puede estar muerto en vida.


Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensibles y no herirse. Que herirse no es desangrarse. Que para no ser heridos, levantamos muros. Que quien siembra muros no recoge nada. Que casi todos somos albañiles de muros. Que sería mucho mejor construir puentes. Que sobre ellos se va a la otra orilla, y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder. Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.


Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida!

Mario Benedetti

viernes, 8 de octubre de 2010

NO, es NO

NO es NO. 
Y hay una sola manera de decirlo : NO. 
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos. 
NO, se dice de una sola manera. 
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto : NO. 
Se lo dice de una sola vez. 
Un NO que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es NO. 
Un NO que necesita de explicaciones y justificativos, no es NO. 
NO, tiene la brevedad de un segundo. 
Es un NO para el otro, porque ya lo fue para uno mismo. 
NO es NO, aquí y muy lejos de aquí. 
NO, no deja las puertas abiertas, ni entrampa con esperanzas, ni puede 
dejar de ser NO, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba. 
NO, es el último acto de dignidad; es el fin de un libro sin más capítulos 
ni segundas partes. 
NO, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con pena y menos aún con satisfacción. 
NO es NO, porque NO. 
Cuando el NO es NO, se mirará a los ojos y el NO se descolgará naturalmente de los labios; la voz no será trémula, ni vacilante, ni agresiva, pero tampoco dejará duda alguna. 
Ese NO, no es una negación del pasado. 
Es una corrección del futuro. 


Y solo quien sabe decir NO, puede decir SI.

 Hugo Finkelstein

jueves, 7 de octubre de 2010

Cuento de las dos vasijas

Un aguador de la India, tenía sólo dos grandes vasijas, que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros.  Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que, al final del camino, sólo conservaba la mitad; mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Ésto sucedía diariamente.
La vasija sin grietas, estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía idónea para los fines para los cuales había sido creada.  Pero la pobre vasija agrietada, estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido.  Así que, al cabo de dos años le dijo al aguador:

“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo”

El aguador le contestó:  “Cuando regresemos a casa, quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.  Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada, porque al final sólo guardaba dentro se sí, la mitad del agua del principio.

El aguador le fijo, entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas, y sembré semillas de flores.  Todos los días las has regado y durante dos años, yo he podido recogerlas.  Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza”

Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

(Cuento de la tradición oral india)

lunes, 4 de octubre de 2010

La realidad...?¿Qué realidad?


"La realidad es lo que tomamos como cierto.
Lo que tomamos como cierto es lo que creemos.
Lo que creemos se basa en nuestras percepciones.
Lo que percibimos depende de lo que buscamos.
Lo que buscamos depende de lo que pensamos.
Lo que pensamos depende de lo que percibimos.
Lo que percibimos determina lo que creemos.
Lo que creemos determina lo que tomamos por cierto.
Lo que tomamos por cierto es nuestra realidad".

 La danza de los maestros del Wu-Li, Gary Zukav

El misterio del elefante

Cuando era chico, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales, y dentro de ellos, mi preferido era el elefante. Durante la función, la enorme bestia impresionaba a todos por su peso, tamaño y sobre todo, por su descomunal fuerza... pero, después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al elefante detrás de la carpa principal, atado, mediante una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. 
La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un "árbol de cuajo" podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Porqué el elefante no huye, arrancando la pequeña estaca, con el mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper un palito de fósforos?, ¿Qué fuerza misteriosa lo mantiene atado, impidiéndole huir? 
Tenía unos siete u ocho años, y todavía confiaba en la sabiduría de las personas grandes. Pregunté entonces a mis padres, maestros y tíos, buscando respuestas a ese misterio. No obtuve una respuesta coherente, la edad no es un impedimento para percibir la coherencia o la falta de ella en los que la gente nos dice. Alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: si es cierto que está amaestrado, entonces ¿porqué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta que me satisficiese. 
Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con gente que me daba respuestas incoherentes, por salir del paso y, un par de veces, con otras personas que también se habían hecho la misma pregunta. Hasta que hace unos días, encontré una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca toda su vida, desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño elefantito con solo unos días de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro que en aquél momento el animalito empujó, jaló, sacudió y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de todo su esfuerzo, no pudo librarse. 
La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Podría jurar que el primer día se durmió agotado por el esfuerzo infructuoso, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía se resignó a su destino. El elefante dejó de luchar para liberarse. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede hacerlo. Tiene grabado en su mente el recuerdo de sus, entonces, inútiles esfuerzos, y ahora ha dejado de luchar, no es libre, porque ha dejado de intentar serlo. Nunca más intentó poner a prueba su fuerza. 
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a varias (cientos) de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que "no podemos" con montón de cosas, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestra mente: no puedo. no puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje, que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber cuáles son nuestras limitaciones ahora, es intentar de nuevo, poniendo en el intento todo nuestro corazón.


Por Jorge Bucay

LA ESCUCHA



Cuando te pido que me escuches
y empiezas a darme consejos,
no has hecho lo que te pedí.
Cuando te pido que me escuches
y empiezas a decirme el porqué no debería sentirme así,
estás pisoteando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches
y sientes que debes hacer algo para solucionar mis problemas,
me has fallado, por extraño que pueda parecerte.
Escucha.
Todo lo que te pido es que escuches.
No hables o hagas, sólo óyeme.
Puedo hacer por mí mismo, no soy inútil.
Tal vez esté desanimado y vacilante pero no desesperanzado.
Cuando haces algo por mí que yo puedo o necesito hacer por mí mismo, contribuyes a mi miedo y debilidad.
Mas cuando aceptas el simple hecho de que realmente siento lo que siento,
No importa cuan irracional pueda ser, entonces puedo dejar de convencerte
y ponerme a tratar de entender qué hay detrás de ese sentimiento irracional.
Y cuando está claro, las respuestas son obvias y no necesito consejo.
Entonces, por favor,
escucha y sólo óyeme,
y, si quieres hablar,
espera tu turno y te escucharé.

Autor desconocido
Tomado del Manual de Mediación
Lee Field, Gran Bretaña Sam Evans, USA
Traducción: Clr. Susana Zima